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En Calle del Obispado (hoy calle 16 de septiembre) la casa numero 5 (hoy 505) en la esquina de la Avenida 7 poniente, fue propiedad del deán Tomás de la Plaza, hijo de Diego Tomás de la Plaza y Catalina Goes, quien, el tercer en orden cronológico desempeñó su cargo desde el 19 de mayo de 1564 hasta su

muerte acaecida pocos días antes del 15 de diciembre de 1589.

La casa fue afectada por un patronato de capellanía de misas que el deán fundó, nombrando en primer lugar a su sobrina Catalina de Espinosa y otra sobrina María Izguerra, esposa de Juan López Mellado, hijo de Martín López Mellado. En 1605 López Mellado recibió una merced de agua para sus "casas que fueron del deán Tómas de la Plaza, situadas en la Calle que va de la Plaza Pública para la del Carmen".

En 1832, la casa era propiedad de Manuel Pérez Salazar Méndez Monte. Generalmente se cree que que la casa fue antes Palacio Episcopal, sirviendo de apoyo para esta tradición errónea la forma antigua de la balaustrada del balcón, el mismo argumento que alegó Veytia. Sin duda es una de las casas mas antiguas.

Durante la primera centuria que los obispos residían en Puebla (1539-1643), vivían en sus respectivas casas particulares, llamadas por los contemporáneos casa del obispo, y por los autores posteriores incorrectamente Palacios Episcopales. Así es que al mencionarse "las casas del obispo", no se puede saber si se trata de la casa habitación del prelado o de otra finca de su propiedad, donde vivían sus parientes o que arrendaban o que le servía de casa de campo, como en el siglo XIX la Casa del Obispo en Xonaca, perteneciente al obispo Pablo Vázquez (1831-47)1

El cargo de Deán o decano era el más importante del cabildo catedralicio después del obispo. La construcción se inició en 1575 y concluyó como se indica en la fachada, en 1580.
Originalmente ocupó una cuarta parte de la manzana, reduciéndose al mínimo cuando en 1953 se demolió el conjunto. Afortunadamente se conservan dos habitaciones decoradas con la pintura mural al fresco. La primera muestra una Cabalgata de Sibilas, mujeres adivinas de la antigüedad clásica griega y romana, quienes presiden la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo. La segunda es recreando el sentido poema amoroso del poeta florentino Francesco Petrarca: Los Triunfos, ensalzamiento del amor, la castidad, el tiempo, la muerte y la fama.